QESWACHAKA, EL ULTIMO PUENTE INCA
Siguiendo una milenaria tradición, cada año las comunidades nativas de la zona renuevan año a año este singular puente colgante que es a la vez un símbolo de resistencia cultural y demuestra la vitalidad de los pueblos originarios que siguen manteniendo vivas sus tradiciones.
DÍA 1: A las primeras horas del día todo se inicia con una ofrenda a la montaña sagrada QUINSALLAWAWI como si se tratara de pedir permiso a la montaña, acto seguido inician la recolección de material (pajas de Ichu) esta es una labor donde mayormente participan solo las mujeres que son las encargadas de tejer las primeras sogas que luego les van entregando a cada varón que participara de esta particular labor, dos grupos de hombres se reunirán por encima de cada lado del puente y van extendiendo las sogas mas gruesas, el "chakaruhac" una especie de ingeniero Inca es quien dirige todos los trabajos meticulosamente.
DÍA 2: El segundo día inicia desamarrando las cuerdas del viejo puente, mientras se van trenzando las sogas nuevas, una vez terminado este proceso se lanzan las sogas mas gruesas de un lado al otro del abismo, un grupo de hombres deberán lanzar 6 cuerdas gruesas 4 servirán para la base del puente y las otras 2 para las barandas.
DIA 3: Este día desde tempranas horas del día y de forma alternada los pobladores de cada pueblo van tejiendo la superficie del puente y sus respectivas barandas, al caer la arde ya el puente estará terminado y este es un momento de algarabía para los pobladores que festejan bailando y bebiendo la chicha sagrada (licor de maíz) debemos agregar que para la construcción del puente solo participan hombres mientras que las mujeres se dedican a preparar los alimentos y bebidas.
DÍA 4: Este es un día especial, donde prueban que el puente este en optimas condiciones y como corolario final cada pueblo que participo de esta tradicional festividad danza con sus trajes típicos y al finalizar el día uno a uno van regresando a sus pueblos con la promesa de regresar al año siguiente para volver a renovar este singular y simbólico puente.
Como conclusión podemos decir que este iconico puente de 1.2 metros de ancho y 28 metros de tiene un significado muy especial, representa el trabajo comunal entre pueblos, herencia ancestral, vínculos sociales, conocimientos ancestrales, identidad y hoy es un símbolo viviente de las antiguas tradiciones del poblador andino.



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