Un refugio llamado LA ESENCIA
¿Sabía usted? que existe un lugar en el Cusco donde los artistas, payasos, cocineros y actores se juntan en un solo lugar y todos bajo el mismo telón? pues si y capaz me quedo corto porque además algunos asiduos concurrentes del público no solo van a leer libros y ver teatro, sino que además se meten a la cocina y lavan los platos, es decir aquí todo es como una familia de circo donde todos hacen algo más de sus actividades habituales.
Tengo sentado frente a mi al creador de este pequeño paraíso, un pedazo de mundo ideal se llama Pancho Farfán, un barbado hombre de mediana edad y mirada tímida. “yo no sabia nada de teatro hasta que fui por primera vez a uno y me cambio la vida” me confiesa con su sonrisa de niño, entonces le pregunte porque el nombre de LA ESENCIA y sonriendo me dice que empezaron vendiendo mates de hierbas y me asegura que hasta ahora esa es la especialidad de la casa, este espacio cultural situado en un rinconcito de Limacpampa chico, en el interior de una vetusta y hermosa casona colonial que de solo trasponer sus muros nos da una sensación de ingresar a un claustro en este caso sería una especie de claustro de la cultura donde a falta de sacerdotes o monjas hay actores, actrices, cantantes, payasos, clowns y todo esa cofradía celestial del arte. Al interior de esta casona, grandes y bien cuidados jardines nos cobijan brindándonos algo de tranquilidad y relajo.
El motivo de nuestro encuentro con Pancho es que este teatro independiente esta cumpliendo 13 difíciles e inolvidables años, “varias veces he tenido la idea de dar un paso al costado y dedicarme a otra cosa, pero mas pudo mi amor por la cultura, el arte y porque amo lo que hago y acá estamos 13 años después” me narra el popular Panchito que es como lo conocen en el mundo del arte “aparte de las funciones de teatro, cambien tenemos una cafetería donde vendemos mates, cafés, tortas y diversos aperitivos” agrega y puedo dejar constancia que las tortas son una verdadera delicia, probé el otro día una torta llamada 7 limones que me encanto sobremanera y no creo exagerar al decir que es una de las mejores tortas que he probado en la tierra de Pachacutec y Garcilaso de la Vega.
Me di una vuelta por la cocina y si bien el ambiente es pequeño es acogedor, apenas se ingresa se siente el aroma de las hierbas silvestres recolectadas de los campos, allí adentro jóvenes cocineros y mozos conviven sonriendo entre olores que abren al apetito a cualquier mortal, luego estoy nuevamente en la biblioteca que es una oda a lo onírico a través de un ordenador una música suave impregna el ambiente de un aire poético, unos pequeños anaqueles contienen libros para todo tipo de público y están justamente ordenados cuidadosamente según la exigencia del lector, pequeñas mesas con bancos de material reciclado, unos cuadros de corte social cuelgan de sus blancas paredes, lucecitas de color ámbar dan un toque femenino a la biblioteca pero lo que mas capto mi atención es la “araña” hecho de 4 maderos curvos como los poemas de Vallejo…son los que soportan con elegancia unas luminarias que alumbran el ambiente con una luz amarilla cálida y suave.
“tenemos pensado hacer algunos cambios como agregar una sala más a la ya existente de manera que haya una sala de teatro y otra de cuentacuentos” me añade el buen Pancho y cuando le pregunto que es la Esencia? Lo piensa un poco y responde mirando el techo “un refugio donde me siento feliz” y su voz suena firme pero algo nostálgica. Nos despedimos porque al rato iniciará otra función y él debe estar otra vez al mando de esta nave de la cultura cusqueña y como buen capitán debe pilotearla a buen puerto y yo estoy convencido que así será.
Armando el cronista
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